Una pregunta que no es abstracta
En el Derecho de Familia aprendemos rápido que detrás de cada expediente hay personas concretas. Una mujer que perdió el útero por un cáncer. Dos hombres casados que quieren criar a un hijo. Una pareja que agotó sus tratamientos. Y también, del otro lado, mujeres que podrían gestar por necesidad económica y no por libre decisión.
Todas esas personas existen. Ninguna desaparece porque una ley diga "prohibido". La única pregunta honesta es qué hace el Estado con ellas: si las acompaña con reglas claras o si las empuja a resolver solas, fuera de la ley o fuera del país.
Lo que se vota
El boletín N° 17337-07 fue despachado por la Comisión de Familia de la Cámara en julio de 2026 y espera su votación en Sala. Prohíbe toda forma de subrogación, sea comercial o altruista. Declara nulos estos acuerdos y fija la maternidad solo por el parto.
También crea delitos. Quien intervenga como profesional de la salud arriesga presidio mayor y multas de 5.000 UTM. Si se abusa de la vulnerabilidad de la mujer, la pena puede llegar a 20 años. Además, impide adoptar a quien haya celebrado un acuerdo de este tipo y permite perseguir conductas cometidas en el extranjero.
No es ley todavía. Pero el rumbo es claro, y conviene discutirlo ahora.
El punitivismo no es protección
El Derecho Penal debiera ser la última herramienta del Estado, no la primera. Cuando una sociedad responde a un dilema ético complejo con cárcel, suele estar haciendo política simbólica: aparenta resolver el problema mientras lo traslada a donde nadie mira.
Chile conoce bien esa lógica. Durante décadas el aborto estuvo prohibido en toda circunstancia, y las mujeres no dejaron de abortar. Dejaron de hacerlo con seguridad. Las que tenían recursos viajaban o pagaban clínicas discretas; las pobres arriesgaban su salud y su libertad. Recién en 2017, con la Ley N° 21.030, el país aceptó que la prohibición absoluta no protegía a nadie.
Con la gestación subrogada el riesgo es el mismo. Como advierte la profesora Laura Albornoz, de la Universidad de Chile, la prohibición desplaza la práctica a la marginalidad: allí la gestante no tiene contrato exigible, ni seguro de salud, ni protección legal. Es decir, el proyecto crea exactamente la explotación que dice querer evitar.
No es casual que el modelo más duro del mundo venga de Italia, donde el gobierno de derecha de Giorgia Meloni declaró ilegal buscar la subrogación incluso en el extranjero. Ese es el camino que el proyecto chileno sigue al incorporar la persecución fuera del territorio. Conviene preguntarse si ese es el país que queremos parecer.
La desigualdad que nadie quiere ver
Toda prohibición tiene una pregunta oculta: ¿para quién rige de verdad? Una familia con recursos puede contratar una clínica en Canadá o en Estados Unidos, pagar abogados y volver con un niño y una sentencia extranjera. Una familia trabajadora no puede. La ley no elimina la gestación subrogada; la convierte en un servicio exclusivo para quienes pueden pagarlo afuera.
Esa es una discriminación por clase, aunque el texto no lo diga. Y en mi trabajo con familias de comunas populares veo a diario que los derechos que dependen del bolsillo terminan siendo derechos solo de papel.
Hay además una segunda desigualdad. Para una mujer sin útero, o para una pareja de dos hombres, la subrogación es la única vía de tener un hijo con vínculo genético. En 2021, con la Ley N° 21.400 de matrimonio igualitario, Chile reconoció que las familias diversas merecen la misma protección. Este proyecto les cierra la puerta en silencio. Ocurre, además, en un año en que el gobierno decidió no adherir a la declaración sobre derechos LGBTIQ+ en la OEA. Los retrocesos rara vez llegan de golpe; llegan de a una ley a la vez.
Por último, la versión aprobada en general incluía prohibir la transferencia de óvulos con fines reproductivos. Si esa norma sobrevive, el daño alcanzaría a miles de mujeres que hoy recurren a la ovodonación sin ninguna subrogación de por medio.
Una conversación honesta con el feminismo
No todo el rechazo a la subrogación viene de la derecha. Una parte del feminismo, la corriente abolicionista, sostiene que esta práctica convierte el cuerpo de las mujeres en mercancía y que en contextos de pobreza nunca hay un consentimiento realmente libre. Es una advertencia seria, y la comparto en su diagnóstico: el riesgo de explotación existe, y existen casos documentados en países con mercados sin control.
Discrepo en la respuesta. Si el problema es la precariedad, la solución no puede ser castigar a quienes rodean a la mujer y declarar que su decisión no vale. Eso es paternalismo, aunque se vista de protección. La profesora Albornoz lo llama perfeccionismo moral: un Estado que decide por las mujeres qué pueden hacer con su cuerpo cuando hay consentimiento libre e informado.
El feminismo chileno se construyó sobre una consigna clara: nuestros cuerpos, nuestras decisiones. No podemos defenderla para interrumpir un embarazo y abandonarla cuando una mujer decide gestar para otra familia.
La tradición de la izquierda frente a la explotación ha sido siempre la misma: derechos, no prohibición. Cuando el trabajo de las trabajadoras de casa particular era abusivo, la respuesta no fue prohibirlo, sino darles contrato, jornada y seguridad social. La gestación no es un trabajo cualquiera, y por eso su regulación debe ser más exigente. Pero el principio se mantiene: a la mujer vulnerable se la protege con garantías, no se la deja sola en la clandestinidad.
Los niños, primero de verdad
El proyecto invoca el interés superior del niño. Vale la pena tomárselo en serio.
Un niño nacido por subrogación en el extranjero llega a Chile y su madre legal, según la regla del parto, es una mujer que vive en otro país y que nunca quiso ser su madre. Quienes lo crían deben litigar para que el Estado reconozca lo que ya es una familia. Mientras tanto, ese niño vive en un limbo: sin filiación clara, con su identidad, su herencia y su cuidado en duda. La Convención sobre los Derechos del Niño protege justamente su derecho a la identidad y a la vida familiar.
La inhabilidad para adoptar va en la misma dirección. Se presenta como sanción a los adultos, pero el costo lo pagan los niños que esperan una familia en residencias del Estado, que pierden posibles padres por una decisión ajena a ellos.
Y está el estigma. Una ley penal le dice a cada niño nacido por esta vía que su origen fue un delito. Ningún niño debería crecer cargando esa marca.
El argumento de que la subrogación dificulta conocer los orígenes genéticos merece respuesta, pero la respuesta es regular: un registro que garantice al hijo el acceso a su historia. Hoy, paradójicamente, el anonimato de los donantes depende solo de lo que decida cada clínica.
Bases para una regulación de la gestación subrogada en Chile
Oponerse a la prohibición no significa aceptar un mercado sin reglas. Significa exigir algo más difícil que castigar: un Estado que garantice. Una ley chilena de gestación subrogada debiera tener, al menos, estos pilares:
- Altruismo compensado, nunca comercio. Sin pago por el niño ni por la gestación, pero con reembolso íntegro de los gastos reales de la gestante, como en Canadá. Ella no puede terminar más pobre por haber ayudado a otra familia.
- La gestante como sujeta de derechos. Consentimiento libre, informado y revocable antes de la transferencia embrionaria; evaluación médica y psicológica; seguro de salud y acompañamiento posparto financiado, no a cargo de su bolsillo.
- Filiación cierta para el niño desde antes de nacer. La voluntad procreacional, manifestada ante una autoridad, debe determinar la filiación de forma irrevocable, con inscripción inmediata al nacer. La profesora Albornoz propone para ello un artículo 183 bis en el Código Civil.
- Igualdad de acceso. Requisitos de idoneidad sin discriminación por orientación sexual, estado civil o tipo de familia, y una discusión seria sobre cobertura pública para que no sea un derecho solo de quienes pueden pagar.
- Derecho a conocer los orígenes. Un registro público y reservado que permita al hijo acceder a su historia.
- Agencias bajo control y sanciones reales para quienes lucren. El Derecho Penal sí tiene un lugar: contra la intermediación abusiva y la trata, no contra las familias ni contra las mujeres.
- Un Estado supervisor, no censor. Su función no es juzgar si una familia es moralmente correcta, sino asegurar información, salud y seguridad jurídica para todas las partes.
Regular con derechos, no prohibir con castigo
La historia del Derecho de Familia en Chile es la historia de leyes que llegaron tarde a reconocer a familias que ya existían. Tardamos en igualar a los hijos nacidos fuera del matrimonio, en tener divorcio, en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo. Cada vez, alguien dijo que esas familias eran una amenaza. Cada vez, el tiempo mostró que la amenaza era dejarlas sin protección.
Este proyecto nos ofrece repetir el error. Yo prefiero una ley que mire a la mujer que gesta como una persona con derechos, al niño como alguien que merece certeza desde el primer día, y a las familias diversas como lo que son: familias.
A la Sala de la Cámara y al Senado les corresponde decidir. A quienes trabajamos con familias nos corresponde decir con claridad que la cárcel no es una política de cuidado.
Fuentes
- Comisión de Familia aprueba proyecto que prohíbe maternidad subrogada — Cámara de Diputadas y Diputados, 21 de julio de 2026
- Informe de la Comisión de la Familia, boletín 17337-07 — Cámara, 24 de julio de 2026
- Avanza proyecto que prohíbe y sanciona la maternidad subrogada — Cámara, 18 de junio de 2026
- Familia aprobó en general proyecto que prohíbe la maternidad subrogada — Cámara, 27 de enero de 2026
- Sesiones de la Comisión de Familia — Cámara
- Aprueban sanciones penales para la maternidad subrogada — Diario Constitucional
- Proyecto busca prohibir toda forma de vientre de alquiler — Diario Constitucional
- Reproducción asistida y maternidad subrogada: una filiación sin respuestas claras — Diario Constitucional
- Avanza en la Cámara Baja el proyecto y tipifica sanciones — CNN Chile
- Avanza en la Cámara proyecto que prohíbe la maternidad subrogada — CNN Chile
- Proyecto que prohíbe la maternidad subrogada con cárcel avanza en comisión — La Tercera
- Maternidad subrogada podría convertirse en delito — El Desconcierto
- Entrevista a la profesora Laura Albornoz sobre gestación subrogada — Universidad de Chile
- Etiqueta Maternidad subrogada (incluye el caso de Italia) — La Tercera
- Valeria Sepúlveda: ¿Por qué el cambio de sexo registral sigue siendo causal de divorcio en Chile? — Diario Constitucional
Por Tatiana Díaz Mora
Abogada
